Femicidios en Santa Fe: cosa de niñas



Cada una semana muere en el país una menor de 18 años víctima de femicidio, así lo demuestran las estadísticas del Defensor del Pueblo de la Nación. 

En la Declaración de los Derechos del Niño se expresa que este “por su falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidado especiales, incluso la debida protección legal”. Entonces, hablar de femicidio en la infancia, incluso en la adolescencia, es motivo de reclamo de medidas estatales urgentes. ¿Qué sabemos sobre las muertes de niñas y adolescentes por cuestiones de género?

Niñas y adolescentes en riesgo

El femicidio es un estadio final que conlleva el asesinato de una mujer por el solo hecho de ser del género femenino. Detrás de estas muertes, se perpetran otros tipos de violencia que son menos visibles, como psicológica, sexual, económica y patrimonial y simbólica. Todas estas tienen su origen en la desigualdad de género, es decir, en la posición de subordinación, marginalidad y riesgo en la que se encuentran las niñas, adolescentes y mujeres respecto del género masculino.

Debido a la gran visibilización que se logró, en parte gracias a las movilizaciones bajo la consigna Ni Una Menos, distintos organismos y organizaciones internacionales, nacionales y provinciales muestran a través de números la gravedad del fenómeno.

En cuanto a las adolescentes y las niñas, los casos se visibilizan, enfocándose en la edad de la víctima y teniendo en cuenta su situación de vulnerabilidad. Sin embargo, uno de los datos a destacar y que no se visibiliza es la ausencia de protocolos de actuación ante violencia de género dentro de sus ámbitos íntimos. La puesta en marcha de esta medida, evitaría que se llegue al estadio final de esta violencia. Los femicidios en esta franja etaria son singulares y requieren de un tratamiento preventivo y específico inmediato.

Datos nacionales e internacionales
Según el informe mundial “Hechos y cifras: Acabar con la violencia contra mujeres y niñas” de la ONU, en el mundo 87.000 mujeres fueron asesinadas por razones de género durante el 2017. Otros datos revelaron que más de la mitad (58 por ciento) fueron víctimas de sus parejas o miembros familiares, lo que quiere decir que 137 mujeres alrededor del mundo son asesinadas a diario en sus hogares.

De los 25 países con mayor tasa de femicidios en todo el mundo, 14 son de América Latina, y uno de ellos es Argentina. Según la Cepal -Comisión Económica para América Latina y el Caribe-, nuestro país se encuentra en el tercer lugar de estos delitos con más de cinco por semana y un total de 255 en el año 2018 (en números absolutos).

En nuestro país, existen varias fuentes de información con estadísticas de estos casos. Por ejemplo, el Observatorio de Femicidios del Defensor del Pueblo de la Nación muestra que hubo 229 entre el 1 de enero y el 31 de octubre de 2019, un femicidio cada 32 horas. Del total de asesinatos 44 fueron de niñas y adolescentes. Es decir que en el país cada semana fue asesinada una chica que no llegó a cumplir 18 años. Dentro del rango de víctimas menores de 18 años, se destacan 13 casos de menores de 11.

El Observatorio de Femicidios de la Casa del Encuentro lleva contabilizados 251 casos entre el 1 de enero y el 20 de noviembre del 2019. Entre estos datos, 282 hijas e hijos se quedaron sin madre. Esta asociación civil releva femicidios desde hace 11 años y ya sumaron 3.000 muertes. En su informe desde el 2008 al 2017, un total de 418 niñas y adolescentes fueron víctimas de femicidios, la mayoría de ellas se encontraba en el rango etario de 11 a 18 años (253).

La Oficina de la Mujer de la CSJN publicó el Informe de Femicidios de la Justicia Argentina en el que identificó 255 víctimas directas de femicidios en la República Argentina entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2018. Un total de 32 niñas y adolescentes hasta 17 años fueron víctimas de femicidios.

Según el Ministerio de Seguridad de la Nación a través del Informe de Estadísticas Oficial Femicidios y Femicidios Vinculados la cantidad total de víctimas de femicidios fueron 275 en el año 2018, de estos, 52 casos involucran a niñas y adolescentes cuyas edades van desde el primer año de vida a los 20.

Casos en la provincia de Santa Fe

En nuestra provincia se pueden detectar casos de muertes de niñas y adolescentes por razones de violencia de género, aunque algunas de estas no hayan sido tipificadas judicialmente como tales. A continuación, desarrollamos brevemente tres de estos, los que resonaron en los medios de comunicación de manera significativa y demostraron gran impacto social.

  • El 19 de noviembre del 2011 Keila Geraldine Rojas, de dos años y ocho meses, fue abusada y golpeada hasta la muerte por Rolando Ramírez, su padrastro. El caso ocurrió en la localidad de Guadalupe Norte, departamento General Obligado. La niña tenía cinco costillas fracturadas y lesiones en el hígado y en uno de los pulmones, por los golpes recibidos. En la autopsia, además, se constataron graves lesiones genitales como resultado de la violación a la que había sido sometida.
  • El 10 de mayo del 2015 Manuel Vallejos, de 16 años, asesinó a golpes a Chiara Paez, de 14. El caso ocurrió en la localidad santafesina de Rufino. Su pareja de entonces la mató y la enterró en el patio de la casa de su abuelo. Luego de la muerte se constató que Chiara estaba embarazada. El femicidio de la adolescente fue uno de los que impulsó la creación del movimiento Ni Una Menos en todo el país.
  • El 13 de enero del 2019, Agustina Imvinkelried, de 17 años, fue estrangulada y enterrada viva por Pablo Trionfini. El asesinato se perpetró en la ciudad santafesina de Esperanza, cuando la joven salía de un boliche local. Además, la adolescente tenía lesiones compatibles con un intento de defensa de un abuso sexual, que no fue consumado.


Mapa Interactivo Femicidios

En el ámbito de las investigaciones no oficiales, se presentó el Mapa Interactivo de Femicidios realizado por el equipo de la concejala Norma López. El mismo detalla los casos ocurridos en la provincia y permite determinar aquello en los que la víctima fue menor de edad.

En este sentido los datos obtenidos son los siguientes: 
2011
Keila R. 3 años de edad ocurrido en Guadalupe Norte
2012
Romina P. 18 años ocurrido en Santa Teresa
2013
Natalia María L. 19 años ocurrido en Villa Gobernador Gálvez
María Florencia C. 16 años ocurrido en Funes
2015
Diana A. 17 años de edad ocurrido en Villa Minetti
Johana A. 16 años ocurrido en Rosario
M Fernanda C. 18 años ocurrido en Ceres
Chiara P. 14 años ocurrido en Rufino
2016
Jesica Z. 11 años, ocurrido en Gral. Obligado
2017
Tamara M. 18 años, ocurrido en Rosario
Lorena O. 16 años ocurrido en Rosario
Débora J. 19 años ocurrido en Rosario
2018
Rosalía J. 19 años de edad ocurrido en Vera
Débora M. 18 años ocurrido en Rosario
Carolina V. 10 años ocurrido en Rosario
2019
Tiziana L. 17 años ocurrido en Rosario
Joaquina B. 13 años ocurrido en Santa Clara de Saguier 
Agustina I. 17 años ocurrido en Esperanza

Un total de 19 casos relevados desde 2011 hasta la actualidad, cabe destacar que existen en esta nómina dos NN que no fueron identificadas, lo que eleva la cifra a 21.


Norma López destacó: “Es una herramienta que nos acerca a la realidad y es un espacio de consulta para conocer que en cada número, que indica una víctima, hay una persona y su historia de vida”.

Paola Gross del equipo de trabajo de la concejala, indicó que: “El mapa interactivo se confeccionó a través de alertas en Google sobre casos de femicidios, más las noticias que se publican en distintos medios, si bien el primer informe data de 2011, se actualiza constantemente”.

“Los femicidios llevados a cabo en el contexto de narco criminalidad, no se cuentan entre los delitos contra el género, la justicia que recientemente realizó un informe, no contiene estos datos, sino que comprenden delitos vinculados con el narcotráfico, esto significa un número importante de mujeres que no quedan comprendidas en delitos contra el género”, agregó Gross.

Las investigaciones de grupos feministas no comprenden las causas judiciales por no tener acceso a las mismas. Y los datos suministrados por la Corte Suprema de Justicia de la Nación no contempla aquellos casos de femicidio seguido de suicidio, lo que indica que todo número o cifra es parcialmente cierta, a rigor de verdad, siempre faltan algunos casos a computar.

Cabe agregar que para trabajar se tomaron datos concretos y no las tasas o índices por habitantes, porque dicha forma de cotejar cambia sustancialmente los valores, ciudades con poca población aparecen con una tasa mayor a los que tienen una mayor, dado que se utiliza el número de habitantes cada 100 mil. El dato neto permite ubicar en el contexto la cantidad real de delitos.

Datos locales
El Modelo de protocolo latinoamericano de investigación de las muertes violentas de mujeres por razones de género (femicidio/feminicidio) fue elaborado por la Oficina Regional para América Central del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH). Este, “ofrece directrices para el desarrollo de una investigación penal eficaz de las muertes por razones de género, de conformidad con las obligaciones internacionales suscritas por los Estados”, según sus objetivos. El texto fue utilizado por el Ministerio Público de la Acusación para la producción de los datos de femicidios y muertes violentas de mujeres en la provincia de Santa Fe.

En aquel documento, la modalidad delictiva de femicidio infantil, es detallada como “la muerte de una niña menor de 14 años de edad cometido por un hombre en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder que le otorga su situación adulta sobre la minoría de edad de la niña”.

En cuanto a las muertes violentas de niñas, se explica que se producen generalmente en dos escenarios. El primero es el íntimo o familiar, en un contexto de separación o divorcio, o durante situaciones de violencia contra la madre, a la que ven representada a las niñas o adolescentes. El segundo es el femicidio sexual, antecedido en niñas por casos reiterados que culminan con el asesinato. Estos, también se dan en ámbitos cotidianos como la escuela o en actividades extracurriculares. En tanto, el femicidio sexual extra familiar se da en la adolescencia. El patrón general de los modos de asesinato tiene como común denominador el uso desproporcionado de la fuerza (predominan asfixia, estrangulación, sofocación, traumatismos). A medida que la edad avanza, se incorporan armas con las blancas o de fuego.

En el informe del Ministerio Público de la Acusación de la Provincia de Santa Fe, “Muertes violentas intencionales de mujeres y femicidios (2014 – 2018)”, se publicó que 97 mujeres murieron por violencia de género entre el 1 de enero de 2014 y el 31 de diciembre de 2018 en toda la provincia. De esta cifra, un total de 48 eran niñas y jóvenes de hasta 19 años. Esta información surgió a partir de la triangulación de datos en una mesa de trabajo en la que participan representantes del MPA y de los ministerios de Seguridad y de Salud de la provincia.

Datos de niñas y adolescentes en Santa Fe

El informe comienza detallando la cantidad de muertes de mujeres por usos intencionales de la violencia. Es decir, se trata de aquellas consideradas homicidios, sin segmentar o enfocarse en las calificadas judicialmente por el agravante de violencia de género.

“Entre el 1 de enero del año 2014 y el 31 de diciembre de 2018 se registraron 228 mujeres muertas en hechos en los que se utilizó intencionalmente la violencia en la provincia de Santa Fe”, comienza el texto. Esta cifra destaca un pico en el año 2017 y una leve baja al año siguiente.

En cuanto a la distribución por rango etario, el mayor porcentaje de víctimas se acumuló entre los 20 y 24 años con un 14%. Sin embargo, un porcentaje casi similar (13,1%) comprende a adolescentes y jóvenes de 15 a 19 años. Asimismo, se concluye que dos de cada diez víctimas eran menores de 20. Un total de 18 tenían de 1 a 14 años y 30, de 15 a 19, esto representa casi un 50% de víctimas menores de edad.

En la segunda parte de este informe, se contabilizan 97 casos en los que se han detectado indicadores de violencia de género. Al respecto, en el informe se aclara que “la ausencia de datos de contexto de violencia de género en los legajos no significa que esos elementos no existan, sino que los mismos no se desprenden del análisis del expediente”.

El rango etario en este caso muestra que un tercio de las víctimas eran menores de 25 años y el 13,4% tenían menos de 20. Un 22% eran menores de 15 años (4) y un 30% entre 15 y 19 años (9). La conclusión es que los porcentajes son más elevados entre los 20 y 24 años. Un datos significativo del informe es que en el año 2018 el 31,8% de los femicidios fue en menores de 25 años. El mismo porcentaje se distingue en mujeres mayores de 60, franja en la que se puede advertir una misma vulnerabilidad etaria, coincidente entre menores y mayores de edad.

En cuanto al nivel de instrucción de la víctimas, más de una de cada diez de las víctimas de femicidios no concluyeron la escolaridad primaria (13,4%). De estos datos, dos niñas se encontraban cursando sus estudios primarios y una no llegó a empezarlos. Cuatro de las 30 se encontraban cursando sus estudios secundarios al momento de morir. Por su parte, en la ocupación de las víctimas se observa que el 14,4% se encontraban sin ocupación al momento del homicidio. No obstante, hay que tener en cuenta que en esa porción de mujeres hay siete que no habían cumplido 18 años. Estos datos, sumados a los presentados en relación con el nivel educativo, refuerzan la idea de una cierta precariedad en las víctimas desde el punto de vista social y económico, que alcanzaría casi a la mitad de las víctimas (45,4%).

Por su parte, en los vínculos con los agresores, las dos terceras partes de las mujeres muertas tenían vínculos de “pareja” o “ex pareja” (64,9%). En el 14,4%, por su parte, los autores tenían algún tipo de vínculo familiar con sus víctimas. En casi una de cada diez víctimas (8,2%) no se se pudo establecer el tipo de relación. Además, el 5,1% de las víctimas fueron atacadas por conocidos, amigos o vecinos.

El punto de análisis que se llama condiciones de la víctima se trata de indicadores de situaciones de particular vulnerabilidad de las mujeres víctimas de homicidios. Según el informe, son “datos contextuales que, sumados a otras características del hecho, podrían ser determinantes de un escenario de violencia de género”. En este caso, vale destacar que el 3,1% era menor de 12 años (3).

Es importante destacar los lugares donde ocurrió el hecho, ya que en general las niñas o adolescentes son víctimas en ámbitos íntimos o conocidos. Una porción muy importante tuvo lugar en viviendas: más de uno de cada tres (36,1%) en el domicilio de la víctima y dos de cada diez (20,6%) en el domicilio común de las víctimas y los imputados.

Por otro lado, la determinación de contexto demuestra que en poco más de la mitad (52,6%) de los femicidios existió violencia excesiva hacia las víctimas. Esta se llama “overkill” y es entendida como “uso excesivo de la fuerza más allá de lo necesario para conseguir el objetivo pretendido”. Finalmente, en el 14,4% de las víctimas se encontraron lesiones de diferente data en la autopsia. Además, en el 17,5% de ellos se utilizó más de un procedimiento efectivo para causar la muerte de la víctima y en el 11,3% se ejerció violencia sexual sobre la víctima.

Escasez de datos y falta de análisis

El vacío o la falta de información en estos temas podría concluir en la inexistencia de delitos de este tipo en menores de edad. También se podría relacionar con la falta de espacios de contención específicos para niñas y adolescentes en situación de violencia de género. Dentro del ámbito familiar, sería complejo que se puedan reconocer como víctimas de violencia de género, a menos que desde un espacio externo se incentive y se les brinden herramientas para que lo puedan detectar. En el caso positivo, deberían crearse instituciones para la erradicación de las violencias de género hacia niñas y adolescentes.

Dos de cada diez menores de 20 años víctimas fueron víctimas de violencia y de los 97 casos que detectaron violencia de género, una tercera parte fue en menores de 25 años. Se destaca que en estos casos, más del 60% eran pareja, ex pareja o novio, y que más del 14% tenían un vínculo familiar. Es importante también resalta que en el informe se consideran situaciones de particular vulnerabilidad que las víctimas sean menores de edad, recolectando tres casos de menores de 12 años. La fuerza desproporcionada, las lesiones de larga data y la violencia sexual son usuales en los casos analizados y los que se destacan también en el texto fuente.

Aunque muchos estudios de género sumen a sus títulos las palabras niñas y adolescentes, es momento de enfocarnos en la necesidad de recolectar datos al respecto y de profundizar en la problemática. Se trata de las próximas generaciones, que no sólo necesitan un hogar sino también que este evite educarlas en contextos que reproduzcan la violencia de género.

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