Crece la inseguridad en la provincia de Santa Fe
Desde 2016, según las Estadísticas Criminales del Ministerio de Seguridad del País, los delitos aumentaron un 0,5%. El interior santafesino no es ajeno a este fenómeno. En Las Colonias se constató un 20,81% más de crímenes en 2016 y en San Jerónimo un 38,78%.
Por Claribel Pajón y María José Rosso
El tema de la inseguridad no es novedad para las personas que viven en Argentina. Según las Estadísticas Criminales del Ministerio de Seguridad del País, desde 2016, se produjo un aumento del 3% de delitos contra las personas y contra la propiedad.
Rejas, alarmas, persianas bajas, puertas cerradas, cámaras de vigilancia. Esa es la postal que se ve al recorrer las calles de la provincia de Santa Fe cuando el sol explota con sus vívidos colores o ya casi agoniza. En relación con la región, el recuento registró un aumento del 0,5% de crímenes en los últimos años. Los hechos de robos, hurtos y amenazas se dieron a través de diferentes formas y la preocupación ciudadana frente a esta nueva ola crece.
Algunos de los últimos casos que más impactaron a los vecinos de la capital santafesina fueron el de Julio Cabal, quien murió el pasado 17 de septiembre tras recibir un disparo por parte de un delincuente que ingresó a robar en el negocio familiar. Además, el de Maximiliano Olmos, quien dos días después falleció a causa de tres impactos de arma de fuego que le propiciaron dos ladrones para poder robarle su moto.
En medio de la revolución de robos, violencia y muertes que envuelve a la provincia y no deja respiro, los santafesinos se convocaron a multitudinarias marchas en lo que va del año. Las diferentes convocatorias desnudan una problemática que persigue un único objetivo: que las autoridades trabajen en la prevención del delito.
El interior santafesino no es ajeno a este fenómeno que en los últimos tres años creció de manera desmedida y dibujó un panorama alarmante. En el año 2018, en Las Colonias (119.328 habitantes) se constató un 20,81% más de delitos que en 2016. Mientras que en el departamento San Jerónimo (88.492 residentes) se registró un 38,78%.
Uno de los hechos que más se repiten en todo el país son los robos. La violencia, la amenaza y la fuerza se hacen presentes para que los delincuentes se adueñen de lo que no les pertenece. Esta resistencia que ocurre contra una víctima o una vivencia para poder ingresar a su interior, es tema de todos los días.
Pareciera que el pasar de los años hace que los robos en lugares no tan poblados sea cada vez más habitual. Que la policía ya no tenga que quedarse en los despachos en espera de alguna llamada remota, y se haga presente en las calles es lo que se ve y se necesita en estos momentos.
En 2016, en el distrito cuya cabecera es Esperanza, hubo 449 sustracciones de diversa índole. En tanto que en el vecino 465. Al año siguiente, las políticas se hicieron presentes o tan sólo un golpe de suerte permitió que los robos bajen. En Las Colonias descendió un 3,78% y en San Jerónimo un 36,34%.
Sin embargo, en 2018 la situación volvió a ser preocupante para el departamento sede de la Primera Colonia Agrícola Organizada del País. Las estadísticas mostraron que se produjo un aumento del 14,69% comparado con el 2016, es decir, se presentaron en total 515 denuncias. En caso contrario, el sector contiguo continuó por debajo de las cifras arrojadas dos años atrás y tuvo un 7,52% menos.
Otro de los delitos que más se cometen son los hurtos, en los cuales no existe la violencia o intimidación a la hora de querer apoderarse de un bien ajeno. Estos casos se pueden considerar comunes ya que, en el interior santafesino no se está acostumbrado a ponerle seguridad a las puertas y ventanas y, en muchas ocasiones, las casas están todo el día sin llave.
En relación con estos, en 2016 fueron 442 las víctimas involucradas en Las Colonias y 404 en San Jerónimo. No obstante, dos años después los números se elevaron en demasía y las denuncias llegaron a 584 (+32,12%) y 496 (+22,77%) respectivamente.
No sólo preocupan los hechos de inseguridad. Año tras año, la sociedad parece estar más descontrolada, por eso también llama la atención el aumento de las amenazas. En el 2016, en el departamento Las Colonias se computaron 186 denuncias. Mientras que en San Jerónimo 416, un número que asusta si se compara con la cantidad de habitantes que tiene cada jurisdicción.
Al año siguiente, en el departamento que cuenta con más población se observó un incremento, presentándose 281 hechos. Al contrario, en el distrito encabezado por Coronda se dio un descenso y se llegaron a constatar 357 casos.
En 2018, en Las Colonias denunciaron 25 amenazas menos, y se contabilizó un total de 256 acusaciones. Sin embargo, en San Jerónimo se denunciaron 100 casos más que el año anterior y se llegó a la suma de 457 denuncias.
Dos departamentos provinciales pequeños que demuestran que, actualmente, la inseguridad llega hasta los lugares menos pensados. Allí, donde hace poco tiempo, los vecinos se sentaban en la vereda a tomar aire o los niños jugaban al fútbol en la canchita de la esquina, crece la inseguridad y arrasa todo con su paso. Hoy es todo puertas adentro porque, lamentablemente, el triunfo se lo llevan los criminales.
Aumentó un 33% la delincuencia en Esperanza desde 2016
De camino por Ruta Provincial 70 se encuentra el Arco de la Colonización Argentina que indica la entrada oeste a la Primera Colonia Agrícola Organizada del País y capital de Las Colonias. Allí las primeras luces del amanecer dibujan tímidas flores en la Plaza San Martín y crean una perfecta arquitectura natural. Las paredes de la Municipalidad, ubicada por calle Aaron Castellanos, se pintan de naranja cuando aparecen los primeros destellos. Las ramas de los jacarandas bailan al compás de los remolinos que crean las brisas matutinas y perfuman el ambiente con su aroma.Esperanza, que cuenta con más de 42 mil habitantes, según el Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas, realizado por el INDEC en 2010, cambió mucho en el último tiempo. La ciudad tranquila en donde todos los vecinos se conocían comenzó a crecer demográficamente. Esto hizo que además aumentara la inseguridad y la delincuencia, ya que muchas personas de otros lugares comenzaron a migrar.
El 31 de octubre del 2019, pasadas las 21hs, se registró un hecho insólito. Una mujer de 46 años estaba sentada en la vereda de su casa, ubicada al norte de la ciudad, cuando fue sorprendida por un joven que forsejeó con ella y, sin mediar palabras, le arrebató su celular.
Los esperancinos no están acostumbrados a estos tipos de delitos. María Schefer, quien recorría calle Simón de Iriondo de sur a norte se topó con la situación: “Era bastante temprano y no había nadie en la calle. Cuando llegue a la intersección de Iriondo y Colón vi a la señora sentada en la vereda con su celular, y apareció este sujeto de la nada, encapuchado y vestido de negro, corrió y se tiró encima de ella. Al principio pensé que la conocía y le estaba haciendo una broma, pero cuando me dí cuenta de que le estaba robando, me paralicé”, comenta la ciudadana preocupada, y agrega: “Es la primera vez que veo un hecho así, si me preguntaban en dónde lo iba a ver decía que en Santa Fe, no acá”.
Los habitantes aún no lograban salir del asombro ante lo sucedido en octubre, cuando un nuevo caso conmocionó a todos otra vez. El viernes 8 de noviembre, en "Carmina", un local de calle Rivadavia, el robo, violación y posterior asesinato de Gabriela Degiorgio de 37 años fue estremecedor. Por este delito fue detenido Jorge Alberto Romero de 28 años, quien se entregó a las autoridades en la Sub Comisaría 17ma de Santa Fe dos días después.
La policía de la ciudad recaudó datos que muestran estadísticas de los últimos tres años. Con respecto a los robos, las estadísticas se mantienen bastante equilibradas. Según se muestra, en el año 2016 las denuncias fueron de 261 en total, 206 simples y 55 calificados.
Para el año siguiente, el aumento fue del 12,26%, llegándose a la suma de 293. En 2018, se dio un descenso del 7,84% con respecto al 2017. Los casos llegaron a 270, 183 robos simples y 87 calificados.
Si bien los números se mantienen dentro de un rango, los casos que ocurren son cada vez más violentos. Los delincuentes no solo retienen lo que no es de su propiedad, sino que además, atan, amordazan, y hasta golpean a las víctimas. En la mayoría de los casos, no les importa que sean personas mayores sin posibilidad de defenderse.
En cuanto a los hurtos en el año 2016, los números indican que ocurrieron 263 casos entre simples y calificados. Para el año siguiente, se dio un aumento del 21,67%, con un total de 320 hechos. En 2018, las denuncias por hurtos llegaron a 351, con un ascenso del 33,46% con respecto al 2016.
Estos números indican que en la ciudad traspasada por la Ruta Provincial 70 están en constante aumento los delitos por hurtos. Los esperancinos no están acostumbrados a estos hechos, y todavía, son mayoría los que dejan sus casas sin llave, porque según opinan: «Nada va a pasar»
Por otro lado, lo que también está ascendiendo son las sustracciones de vehículos. Fueron cuatro autos: uno en 2016, dos en 2017 y uno en 2018. Con respecto a las motos, en los últimos tres años, se robaron un total de 197. En estos casos, sin discriminar modelo ni cilindrada.
Las estadísticas arrojan que el mayor ascenso se dio en el hurto de bicicletas. En 2016, solo fueron 15 las denuncias, mientras que en 2017 el aumento fue del 640%, con un total de 111 casos, y en el último año, las denuncias llegaron a 169.
A causa del aumento de la inseguridad, y ante todo, por el caso de Gabriela Degiorgio, último robo más violento que vivió la ciudad, los vecinos firmaron un petitorio dirigido al Consejo Municipal de Esperanza, para que trate y apruebe la creación de un Consejo Municipal de Seguridad Ciudadana. Con ello, piden que los concejales, la intendenta y la policía trate el problema del aumento de delitos.
La población esperancina no es como antes y no volverá a serlo si no se toma conciencia. Los vecinos hace años conviven con hechos de delincuencia que antes existían de manera esporádica y hoy aumentan cada vez más. Por tal motivo las autoridades deberán buscar la forma de brindar seguridad para estas generaciones y las futuras.

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